En un festival la gente ya está en modo experiencia. PrizeQR aprovecha ese momento: un QR que se escanea, se juega y se gana al instante, sin sacar a nadie del ambiente.
Sin apps que descargar, sin papeletas que se pierden. El asistente juega desde su móvil, gana premios canjeables en barras o puestos, y una pantalla de ganadores en directo suma al show.
Las promociones en festivales fallan cuando se diseñan como publicidad disfrazada de experiencia. La gente ha ido a pasarlo bien, no a rellenar un formulario ni a escuchar un mensaje de marca. Pedir que se descarguen una app es una barrera que casi nadie cruza, y las papeletas de un sorteo diferido se pierden entre la multitud. Necesitas algo que dé valor primero y encaje en el ambiente sin fricción.
Configuras qué se puede ganar (consumiciones, merchandising, upgrades) y ajustas el stock según el momento del festival.
En barras, zonas de descanso, entradas o food trucks. Se escanea con la cámara del móvil, sin instalar nada.
El asistente juega en la cola o entre conciertos y descubre al instante si ha ganado, convirtiendo un tiempo muerto en parte de la experiencia.
El premio se canjea en la propia barra o puesto, y los ganadores salen en una pantalla en directo que anima la zona.
Un ejemplo real
Un festival de tres días con varias barras patrocinadas. En cada barra pones un QR: mientras esperan su copa, los asistentes escanean, juegan y pueden ganar una consumición gratis, merchandising del festival o un upgrade a zona VIP. Como el premio se canjea allí mismo, la cola se vive distinto y sube el consumo. Los ganadores aparecen en una pantalla junto a la barra, lo que anima a más gente a jugar. El patrocinador se lleva un dato imposible con una acción de marca tradicional: cuánta gente participó, día a día y barra a barra.
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