En retail, el reto es doble: traer tráfico y que ese tráfico se quede y vuelva. PrizeQR ayuda en las dos cosas con una mecánica sin fricción: un QR que el cliente escanea, juega y gana al instante.
Sin tarjeta física de fidelización. El cliente juega desde su móvil, canjeas el premio en tienda y le das un motivo con fecha para volver, midiendo la participación por el camino.
Un centro comercial se vacía entre semana y en horas valle, y las campañas de tráfico rara vez dejan datos de qué funcionó. Las tarjetas de fidelización físicas se quedan en un cajón y no dicen nada del comportamiento del cliente. Falta un motivo con fecha para venir, una razón para recorrer la galería en vez de ir directo a una tienda, y una forma de fidelizar que no dependa de un plástico que nadie lleva encima.
Defines los premios (vales, productos, descuentos, un premio destacado) y controlas el stock y las probabilidades en tiempo real.
En carteles, escaparates, tótems o en la propia tienda. El cliente lo escanea con la cámara del móvil, sin apps ni tarjeta física.
El cliente juega y descubre al momento si ha ganado. Ese resultado inmediato es un motivo para acercarse y recorrer el espacio.
El premio se canjea en el punto de venta y una pantalla de ganadores en directo anima la galería y llama la atención de más gente.
Un ejemplo real
Un centro comercial quiere llenar las tardes entre semana. Lanza una campaña de dos semanas con PrizeQR: reparte el QR en tótems por la galería y en escaparates de las tiendas participantes. El cliente escanea, juega y puede ganar vales de las tiendas, productos o un premio destacado, que canjea en el punto de venta correspondiente. Como hay puntos de juego repartidos, la gente recorre más pasillos. Los ganadores aparecen en pantallas en directo, lo que anima la galería. Al terminar la campaña, el centro tiene un dato claro de cuánta gente participó, algo que una acción tradicional no deja.
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