Ideas para festivales de música que mejoran la experiencia de los asistentes
Un buen cartel ya no es suficiente para que la gente hable de un festival. Lo que se recuerda son los momentos entre canciones.
Lo que aprendemos organizando eventos que la gente recuerda.
Un buen cartel ya no es suficiente para que la gente hable de un festival. Lo que se recuerda son los momentos entre canciones.
La participación no se pide. Se diseña. Estas son las palancas que realmente mueven a los asistentes de espectadores a protagonistas.
Un sorteo mal planteado en un festival es ruido. Uno bien planteado es el tema de conversación de la noche. La diferencia está en tres decisiones.
Pedir datos en un festival puede salir muy bien o muy mal. La diferencia está en ofrecer algo que valga la pena a cambio de algo mínimo.
La mayoría de las dinámicas de empresa fracasan porque están diseñadas para la empresa, no para los asistentes. Estas son las que funcionan.
El problema del icebreaker corporativo es que cuando lo anuncias, la mitad de la sala ya está en modo defensa. Aquí tienes una alternativa que funciona.
El team building tiene mala fama porque la mayoría de las actividades están diseñadas por quienes nunca han tenido que hacerlas. Estas son las excepciones.
Un sorteo en un evento corporativo puede parecer un relleno o convertirse en el momento del día. La diferencia está en cómo está diseñado.
Un stand que espera que la gente entre es un stand vacío. Un stand que da razones para entrar es uno al que la gente llega sola.
La diferencia entre un stand memorable y uno invisible no está en el presupuesto. Está en entender qué hace que la gente se detenga.
Pedir la tarjeta de visita en frío tiene un ratio de éxito muy bajo. Crear una razón para que te la den voluntariamente, uno mucho más alto.